Hace apenas dos años, por mol de las circunstancias de mi ejercicio profesional y de un enfrentamiento metodológico con una sarta de fundamentalistas tecnológicos, me planteé echar el ancla en relación a las nuevas tecnologías.
En mi diccionario tecnológico mail e internet tenían cabida, pero Apache me sonaba a indio, SIG me transportaba a la India y blog a las gomas Milán con olor a nata. Además, consideraba y considero que este afán de conexión que nos invade nos lleva a una esquizofrenia colectiva y a la emisión constante de mensajes vacuos.
Sin embargo, el simple ejercicio de mirar lo que nos rodea, al margen de vértigos y premuras, nos lleva al contraste y a reflexionar acerca del carácter transcendente de lo evidente. Más aún, cuando este escenario varía como consecuencia del itinerario, convirtiendo el hito en fotograma y el viaje en relato.
Por este motivo, animado por el abulense Paco xxi, avezado en estas artes, levaré anclas y buscaré mar propicio para lanzar redes.
Se trata, por lo tanto, de aprovechar la visita para recoger sensaciones y para buscar en lo antrópico y eludir lo tópico. Es un homenaje a ideólogos, románticos, pragmáticos, rurales, neorurales y rerurales a los que formo y de los que aprendo. A los hombres y mujeres que consideran el medio rural su marco vital.
Es un pretexto para armar un cuaderno de Bitácoras, para hablar de las comarcas que visito y de las personas que emprenden en ellas, superando dificultades y barreras, expectantes ante el desarrollo de sus proyectos.
Es, en definitiva, un proceso de catarsis; de registro de los pensamientos que de un modo u otro sobrevienen y que pretenden verterse y no desembocar sin más.
Este blog es una búsqueda… una búsqueda de giralunas en un mar de girasoles